Cornelius Van Der Bilt (Venderbilt)

Promotor de vapores y trenes, financiero, nacido en Perto Richmond, Staten Island, N.Y. (Ahora parte de la ciudad de New York), fue uno de los cuatro hijos de Cornelius y Phebe Vander Bilt.

Sus ancestros paternales, quienes vinieron de Holanda y se establecieron en Long Island en la segunda mitad del siglo XVII. El nombre de la familia se escribía en tras partes; Van - Der - Vilt. Por razones de comodidad y acortamiento se convirtió en Vanderbilt. El resto de la familia, con el tiempo, adoptó el escribir el apellido en una sola palabra "Venderbilt".

Su padre, un hombre pobre con una familia grande, se dedicaba a labores menores de granja en Staten Island y manejo de botes y faros alrededor del puerto de New York.

El chico de ojos azules, pelo de lino, el bullicioso Cornelius, no tenía inclinaciones y poca oportunidades de educación y no fué ni un solo día a la escuela sino hasta que cumplió los once años.

Era alto y fuerte y llegó a ser el ayudante de su padre. Cuando llegó a los trece, tomo el trabajo del papá y este se colocó en otra parte. Había escasamente llegado a los dieciseis cuando con $100.00, obsequiados por sus padres, compró un pequeño velero al que llamó la piragua y empezó a transportar pasajeros y carga dedicandose al negocio de ferry entre Staten Island y la ciudad de New York. En Diciembre 19 de 1813, cuando solo tenía diecinueve años, se casó con su prima y vecina, Sophia Johnson, hija de Eleanor, la hermana de su padre, estableciendo su hogar cerca de donde nació.

La guerra def 1812 abrió nuevas oportunidades para el y lo mantuvo ocupado día y noche. Entre otros trabajos importantes, tomó un contrato de tres meses con el gobierno para aprovisionar a los puertos alrededor del puerto de New York.

Antes de que terminara la guerra, tenía varios botes a su mando. Construyó una goleta en 1814 para atender a Long Island, y, en los siguientes dos años, dos goletas más grandes para las costas. Estas goletas las envió afuera y el mismo se quedó a cargo de la más grande, no solo como botes de carga, sino para hacer el recorrido por el rio Hudson y a lo largo de la costa desde Nueva Inglaterra a Charleston. En 1818 vendió todos sus veleros y se fué a trabajar como capitán para Thomas Gibbons, dueño de un ferry entre New Brunswick, en el eestero Raritan y la ciudad de New York - un enlace importante en la carga de New York-Philadelphia y la ruta de correos y pasajeros.

Gibbons estaba peleando por sobrevivir contra el monopolio de la navegación a vapor en las aguas de New York las que habían sido otorgadas a Robert Fulton por la legislación de New York varios años atrás A. Vanderbilt le encantaban las peleas, agarró un pequeño velero de Gibbons, lo acondicionó mejor, escogió una selecta tripulación de hombres rudos y los condujo al máximo del endurecimiento. En un año convirtió una aventura perdida en un negocio rentable. Cuando entró al servicio de Gibbons, traladó a su familia a New Brunswick, tomó una taverna a la orilla del río e instaló a su esposa como administradora. Ella renovó aquella casa y la convirtió en famosa por el buen servicio de alimentación."Bellona Hall", así se llamó, se convirtió en la parada favorita para los viajeros entre New York y Philadelphia. Además de sus deberes como encargada del hotel, La Sra. Vanderbilt dió a luz un hijo cada dos años mientras vivieron en New Brunswick; tuvo trece por todos.

Vanderbilt pronto indujo a Gibbons a construir un vapor más grande y lujosor, el Bellona (1818). Mientras tanto, el monopolio de New York traía pleitos contra Gibbons, y por varios años hubo guerras legales y en ocaciones físicas. Solo el vigor de Vanderbilt, su espíritu dinámico y lleno de recursosmantuvo a la linea en operación. Durante meses los diputados y alguaciles de New York trataron de arrestarlo cuando sos botes entraban a las aguas de New York , pero de una manera u otra siempre los burlaba.

Se decía que había contruido un compartimento secreto en el velero en el cual podía esconderse en esos tiempos.Finalmente, en 1824, La Corte Suprema de los Estados Unidos que el monopolio que había sido otorgado por la legislación de New York era inconstitucional. Durante sus once años al servicio de Gibbons, el joven Vanderbilt aumentó y expandió el negocio enormemente. Había construido siete vapores más para su empleador, algunos para los ferris de Elizabet de New York-New Brunswick-, otros para que funcionaran en una nueva línea en el Delaware.

Vanderbilt tenía ambiciones para sí mismo y en 1829, habiendo acumulado un buen dinero, pensó en su salida y la de su esposa. Renunció al empleo de Gibbons para entrar a un negocio de vapores de su propiedad. Muy en contra del deseo de su esposa, se deshizo del "Bellona Hall" y se fué con los ocho o nueve hijos a la ciudad de New York.

Su primer aventura fué el río Hudson donde otros ya estaba operando; Inaguró tarifas de guerra, con el ánimo característico de conflicto. Aquí, en una competencia por la concesión entre New York y Peekskill, colisionó, en 1834, con Daniel Drew. La tarifa entre los dos puntos fué finalmente cortada a doce centavos y medio, y entonces Drew le vendió a Vanderbilt.

El último entró entonces al comercio de Albania, donde estaba funcionandouna corporación más fuerte, La Asociación del Rio Hudson. Puso dos botes en la carrera de Albania y empezó de nuevo a bajar loas tarifas. Al final sus oponentes le pagaron una buena suma para que se retirara de la competencia for diez años.

Siguió su exitosa carrera como hombre de éxito y muy trabajador y aprovechó la fiebre del oro desatada en los Estados Unidos , para lo cual instaló su línea de vapores en el Rio San Juan de Nicaragua.

Los pasajeros eran transportados desde Nueva Yor por el Mar Caribe hasta la desembocadira del Del Río San Juan y llegando al Gran Lago de Nicaragua. Se atravezaba el lago en su parte Sur -Este hasta llegar al pueblo de La Virge d Rivas y ahí los pasajeros eran transportados en coches tirados por caballos en un estrecho istmo de once kilómetros hasta llegar al puerto de San juan del sue en el Pacífico de nicaragua.aquí eran esperados por otros vapores que les conducían hasta Californis en donde se destaba la "Fiebre del Oro".

A pesar de haber amasado una fortuna quizas mayor a la de cualquier rico norteamericano, Vanderbilt era de descendencia humilde y el hecho de carecer de abolengo no le permitía acceso libre a la "Alta sociedad Norteamericana". En su afán de pertenecer a esta sociedad, Vanderbilt organiza un crucero para ellos por el Caribe.

Estando ausente para atender a sus invitados, Vanderbilt deja la línea de vapores a acrgo de uno de sus hermanos, ocación que aprovecha el tristemente célebre William Walker para apoderarse de la misma.

A su regreso, Vanderbilt recibe la noticia y paga al gobierno de Costa Rica la suma de $3,00.000.00 (Tres millones de dólares) para que le ayude a recuperar la líneas de vapores.

Sin embargo, como visionario ya ha invertido mucho dinero en la construcción del ferrocarril en Panamá. Continuar leyendo


(From: Dictionary of American Biography)
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