
Inventado por Graham Bell en 1876. Se trata de un transductor electroacústico que permite obtener corrientes eléctricas variables a partir de ondas acústicas. El
micrófono consta de una membrana flexible o diafragma que recoge
las ondas sonoras o vibraciones que se transmiten en el aire y, a
su vez, se pone a vibrar; esta vibración del diafragma provoca
la variación de la capacidad de un condensador (micrófono
electrostático) o el movimiento de una bobina (micrófono
electrodinámico), lo cual, en cualquier caso, se traduce en
variaciones de una corriente eléctrica que, convenientemente
amplificada, restituye los sonidos recibidos mediante un transductor
inverso (altavoz). Posteriormente se desarrolló el micrófono de condensador, en el que una delgada lámina de duraluminio forma parte de un condensador cuya capacidad varía con la distancia de la lámina a una pieza metálica. El micrófono de cinta está formado por una cinta metálica situada en un campo magnético; la tensión entre los extremos de la cinta se crea cuando se produce una diferencia de presión entre sus caras, a causa de las vibraciones sonoras. El micrófono piezoeléctrico se basa en la propiedad de las sustancias piezoeléctricas de generar cargas eléctricas ante una acción mecánica. Finalmente, los micrófonos direccionales se han diseñado de manera que, ya sea directamente, ya sea por reflexión, recojan los sonidos de forma selectiva en una dirección determinada. (Tipos de micrófonos)
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