
Mientras Alemán tuvo que renunciar a muchas de sus propuestas económicas de índole fondomonetarista ante la beligerancia del FSLN en la oposición, desde la Vicepresidencia Bolaños impulsó el Programa de Reforma y Modernización del Sector Público, que salió adelante como proyecto de ley. También inspiró los decretos sobre Normas de Ética del Servidor Público del Poder Ejecutivo y sobre Separación de las Funciones de la Procuraduría General de Justicia. Durante la emergencia nacional provocada por el paso del huracán Mitch en noviembre de 1998, que causó un millar de muertos y arrasó extensas zonas agrícolas, Bolaños fue delegado del Gobierno para el manejo de las ayudas. Posteriormente, redactó y logró la promulgación de la Ley del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales.Persona de confianza del cada vez más desacreditado Alemán, Bolaños fue elegido por unanimidad candidato oficialista a la Presidencia de la República en la Gran Convención del PLC celebrada el 28 de enero de 2001. El 24 de octubre quedó liberado de sus funciones institucionales para disputar la campaña de las elecciones convocadas para el 4 de noviembre, en las que iba a tener como rival a Ortega, en su tercer intento consecutivo de retornar al cargo del que fue desalojado en 1990. Aunque
considerado un servidor público recto y competente, Bolaños
distaba mucho de ser un político carismático, y muchos
consideraban que su actuación como vicepresidente había
sido, cuanto menos, tímida. No pocas voces le reprochaban que
hubiese guardado silencio ante los desaciertos gestores, los actos
de corrupción y los emolumentos abusivos achacados a miembros
del ejecutivo, reserva tanto más llamativa cuanto que era el
titular de la Comisión de Ética y Transparencia. Bolaños
recriminó a Ortega que sus decisiones erróneas y sus
desafueros autoritarios habían "destruido" el país
en los años ochenta, insinuó que se había lucrado
de las requisas revolucionarias y le exigió que explicara sus
tratos con líderes izquierdistas o radicales como el cubano
Fidel Castro, el libio Muammar al-Gaddafi, el venezolano Hugo Chávez
y el comandante Tirofijo de la guerrilla colombiana de las FARC. Los sandinistas, conscientes del daño que el discurso del miedo le hacía a Ortega, replicaron que Bolaños no era sino el "candidato de los ricos" de turno y un mero continuador del alemanismo, no desperdiciando la ocasión que brindaba su avanzada edad -73 años- para ironizar con su apellido y tildarle de "bola de años".Bolaños no resultó tan convincente en sus intentos por distanciarse del omnipresente Alemán y del aura de corrupción que los numerosísimos descontentos percibían en él; así, los medios destacaron el dato de que las listas de candidatos a diputados que salieron de la convención del PLC fueron redactadas, de hecho, por Alemán, y que entre aquellos figuraban varios ex funcionarios señalados como corruptos. La prensa local recordó también que Bolaños apenas tenía influencia sobre las estructuras del partido. Nicaragua Hoy es vista en el exterior como un país con deseos de superarse. Sin criticar explícitamente a su superior institucional, Bolaños sí se quejó de lo que denominó el "cuchubaleo" establecido en la Asamblea entre el PLC y el FSLN, que había obstaculizado sus actuaciones como vicepresidente, poniendo el ejemplo de los diversos anteproyectos de ley empantanados en las comisiones legislativas. Se desmarcó de Alemán cuando subrayó que él nunca había sido objeto de acusaciones de corrupción y que su estilo de vida, "modesto, prudente y honrado", era "diferente". Dio garantías de que en un gobierno presidido por él irregularidades de ese tipo no serían toleradas, y prometió investigar detalladamente la corrupción atribuida a todos los gobiernos posteriores a 1979 Haga click aquí para continuar
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